miércoles, 17 de abril de 2024
domingo, 17 de marzo de 2024
desplazamiento
En otra ciudad
la totora lejana y despeinada por el viento
se asoma en el sueño
Las taguas y la oscuridad de Huasco Bajo, pueblo de pocos y muchos, de medidas desafinadas, imprecisas
Cerros de arena, cumbres evaporadas por el sol y el pastoreo de los guanacos salvajes
Algo habla en medio del viaje
a través de la carretera y sus luces siempre en despedida
ahí va nuevamente
a trazar el río desmemoriado
Nadie escucha
Noche en nieblas antiguas
Noche que brota luminosa y liviana
Se siente adecuado ir deformando los relojes aprendidos
Las ferrovías abandonadas con su tren lunar
Espera
a ver si aprendes a doblar los espejos
mientras alguien viene
y te ofrece perlas
y vejez
y no cálculos emparentados con el tiempo
eres un cobarde san franciscano
Te odio y te vuelvo a odiar
en reiteración, absoluta
y profunda.
Podría
amarrarme la quijada
y aún así mis dientes sonarían
cómo dos buques que chocan
Y aún así
podría aplastarte la cabeza contra el piso.
Pero no te veo
Y ahondar en todo esto duele
duele y quiero morir
incluso
más que la primera vez que tomé un montón de píldoras
o corté mis brazos como huesos antiguos y tallados.
No existe posibilidad
nunca existió la posibilidad de ser la misma en ningún momento
en ninguna hora
a pesar de las apariencias y la virtud de la máscara.
Solo se es un instante
Ahora soy un animal desconfiado
abriendo las palabras para ver si encuentro
algo hermoso
algo más que nada debajo de los árboles
Y recuerdo y la imaginación
se va sombreando como un pueblo que borran del mapa.
Recuerdos llanos, lisos
sin porosidad emocional;
eso queda en alguna parte de mi cuerpo,
un espacio estéril,
una sombra con fechas y asuntos pinchados en su centro.
Un nombre al cual odiar
íntegramente
definido y espantoso
Te odiaría
Te odiaría en tributo a los siglos
pero odiar es demasiado legal
demasiado legal
comparando
digo
digo
digo
digo
digo
miércoles, 14 de febrero de 2024
Hojitas, aún verdes y tan desprendidas,
caen sobre el suelo, destinadas a ser devoradas por la tierra.
Algo pleno nace, una luz silenciosa
la brisa del verano en las palabras
las inútiles
traducciones de La Soledad.
Busco en la consciencia que oscila en mi cerebro
El porqué de las preguntas
El porqué de la noche
donde mi garganta acoje extraños visitantes, desolados signos.
El cómo y el cuándo de la lluvia a la hora de "ir a dormir"
y no dormir hasta destriparse la razón.
Había niños y perros, pájaros acurrucados en el pasto tibio de las 18:00hrs
Buenos augurios a la hora de decir "vamos"
y no saber dónde se llega al trepar la enorme ciudad con sus luces y símbolos,
encendidos cómo velas de sangre.
Y en el ardor, con los ojos evaporados y el cuerpo hueco como el alma, recuerdos primarios, umbilicales, infantiles.
No sé abrir la caja. No tengo la fortuna del herrero.
martes, 30 de enero de 2024
sombras
Como los picaflores rodeando la cabeza de mi abuela
con su velocidad de cometa enano
se escurría la brisa entre los callejones
Esos caminos de orín y peluquerías y cuerpos tiesos
Todo tan rápido rápido así como crecen las parras al interior
con sol antiguo y pomposas nieblas al amanecer
Un lugar para el llanto
es un lugar indefinible cuando la que llora está entre dos vértices
de extremo a extremo
atada a su condición de humana incapaz
Los ríos y la turbiedad del agua sobre las rocas
con sus millones de bichos y musgos arropando la superficie
No tengo la razón
cuando digo este río es mi ancestro
Lo que tengo es no tener posesión
donde se cuecen las primeras raíces del pimiento
la primeriza sombra dando alojo a los vagabundos y pasteros
Y amo la sangre en los pies cuando uno se clava
el alambre de las pircas
y el vértigo de tirarse desde los neumáticos ardientes
que son como roscas gigantes repartidas por dionisio
Arriba sí arriba
está este cielo que es solo cielo en la retina
en los papiros de la infancia
Atrás más atrás
el pasto y la ciudad y el día quemándose
como una servilleta sagrada
Sexo el Río también es sexo y sudor en los corazones hipertensos
Vidrio Totora Matorrales
La trenza de agua que
noche tras noche
se desarma en boleros y crímenes sonámbulos
domingo, 31 de diciembre de 2023
Ya no será más
lunes, 25 de diciembre de 2023
viernes, 22 de diciembre de 2023
lunes, 18 de diciembre de 2023
Visita de E. Diciembre como todos los diciembres: malditos.
miércoles, 6 de diciembre de 2023
lunes, 27 de noviembre de 2023
Ahora entiendo, tumbada sin ornamentos sobre mi cama, lo extrañamente fatal que se me hace no sentir el paso por las espinas; la ausencia de luna y sol en los pensamientos; no poder llorar a destajo como un niño muerto. La altura de estas pastillas pusieron llave en mis emociones, no, no en mis emociones, sí en los cómo, en las salidas. Una llave maestra, escondida en la nada que es la consciencia, dos ojos que miran lejos y sólo miran lejos. Aprieto mi mandíbula, trato de erguir mi espalda, acomodar la estructura que cosas pequeñas y fusionadas me dieron. O más bien me impusieron, esta visión perdida; la quejumbrosa actitud; la tristeza prolongada y mi amor imperecedero por los pájaros, por todo lo que emana en el silencio. ¿Eso seré yo? quizás... algo más parecido a una fase de un proceso más largo... lo que me hace pensar en que vengo de más atrás, más al fondo, más hondos los ojos y profundo el largo silencio de las aves al anochecer. No tengo respuestas, ni para mí ni para la yo ni para los otros.
Extraño lo que ofrendé a mi salvación. Ahora, a dormir o intentarlo, entre conversaciones tortuosas, entre tomar o no la medicación porque quiero llorar y la altura no me deja desparramarme sobre mi propia cara y quiero intentarlo... quiero mi propia sed.
Llorar como algo que no sabe qué es llorar.
de dónde viene la lluvia
Cómo alguna vez le dije a Malva, está chácara lleva más de 230 años hospedando nuestras formas agrícolas de vivir en Horneros, una quebrada ...
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Por dónde empezar si la circunsferencia es emocional, es ampliamente disipada pájaro nocturno y yo no veo, pareciera ser que no veo lo sufic...
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La luna como una luciérnaga ciega tus manos cerradas sobre el fuego