sábado, 14 de febrero de 2026

cómo era ver la noche desde la casa de barro de La Laja en 1995

no hay brazos de huiro, de alga austral que flota destemplada entre rocas y conchas y jaibas azules

No está la desembocadura de pies y besos costeros y salados y ríos frescos y olorosos

tú partiste la casa de barro en muchas partes y la barriste con escobas enormes, podridas

tú dijiste < aquí no, aquí tampoco, aquí jamás > y alguien corrió a comerse los últimos duraznos 

reubicación, relocalización: tienes que saber morir debajo del agua

geografías espantosas y recortadas y mapas que organizan la noche venidera, la pirca y los cuerpos o desde dónde se miran los olivos y su fruto viejo

no importa, cierto, no importa porque las casas de barro se barren rápido, se soplan y se borran y la tierra tiene sonidos graves, hacia dentro, con profundidad de pozo infinito 

¿fue un temblor?
¿cuando deja de temblar?

está temblando está teremoteando fuerte intenso me tajean me rompen me quiebran el rostro me sacan los ojos me drenan la sangre me patean me soplan me absorben me deshago me despoblan me desorientan me reubican porque sí porque es necesario porque se necesita porque es el sacrificio que amerita la situación 

hundimiento
tsunami para el indio 
hay que licuar todo este montonero 
de tierra
esta casa de barro
hay que barrerla
ofréndaselonomas
quítaselonomas
total puros viejos poca gente poco todo
total el agua
les tapa 
la cabeza






lunes, 2 de febrero de 2026

me señala esta luz dorada sobre los ojos
y me cubre la sed con su roce, con sus palpitaciones

él que me habla y me lee
y yo que escucho con espíritu de perro solo
de perra envenenada 

mañana no diremos < tu sombra
está
en la mía >

hay habrá oleaje de casas hinchadas
suelos que arden arderán como bocas infectadas y tendrás que correr y besar tus manos para volver a < aquí y ahora > y él caminará sobre la cuneta / dirá sus palabras preferidas / tendrá sed y la saciará 

tengo asuntos pendientes
hay micros baleadas por Santa Rosa
a un niño le balearon la cabeza
la micro sigue andando

me voy
dice
me voy porque algo grande anuncia con campanas una muerte también grande

y te besaría y te pediría que sigas leyendo los cuentos sobre gatos que buscan brujas / que insistas en la revelación / que te envuelvas en saliva, en los veranos roídos por la sal, cruzados por golondrinas aeróbicas, infinitas

nos estamos quemando 
y no te van a abrir la jaula
aunque la patees 
aunque la muerdas como una perra 
perra envenena
y aunque beses
como una perra azuloza de frío
naranjosa de amor
nadie te dará los huesos
nadie te mostrará el cuello

serás 
algo 
parecido a la voz de cero
a la forma de algo que se ama
y lo hunden 
y lo patean
y lo escupen
y serás
esto que me agita
como la lluvia escandalosa
esto que me duerme
como una 
gata
vieja
echándose a morir en la boca del cerro
por fin plena
plena
de sol



Corren tiempos de fuego o de quemaduras en las manos, con los ojos de perro solo, pateado y lunar como un desierto muy muy antiguo / corren los tiempos y la bravura de los cerros, el oleaje de las casas hinchadas de vahos y de comidas olorosas / 

jueves, 15 de enero de 2026

No hay mayor
medida de muerte
que la humanidad

se mide en grados, coordenadas,
genotipo
y pràcticas

no tienes humanidad
no eres humanidad

estás muerto
estás muerta
muerto muerto muerta muerto muerta

Mamá. Madre. Crianza. Adultez. No te permito entrar, me rehuso a descorrer las cortinas y ver tu rostro pegado al vidrio. No estás. No estás. No estás. No vengas porque no tengo puertas que se abran para ti. Nunca más. 
Estoy aquí. No desaparezco. No me evaporo como un abrazo de sal en la lluvia. Te mueves, me besas y siento el agitar de pliegues y gotas. No más medicación porque sí, no más la sobredosis frente al nerviosismo. Tengo que encontrar maneras adicionales de confrontación o de escapatoria, escribir a tiempo los placeres de los encuentros con V. Es atento, con él disipo esta marea suicida, este retorno de espectros... y quiero estar allí, para él y para mí, en complicidad... y esta neutralización de mis emociones me captura, me da visiones enjauladas. No temo por las horas donde voy flotando como un alga huérfana, temo por las horas comprometidas, donde me presento y me revelo como un animal dócil, desconfiado, sexual... 

lunes, 12 de enero de 2026

Esta brevedad
me parece un hermoso regalo

Te meces dentro de mí
como un pez azul, distinto...

viernes, 9 de enero de 2026

No dirías - aquí, el fuego -
porque sabes que estás en la boca del puma
y que has
perdido el fulgor/ y que has ido lejos, saltando muros / tomando
todas tus pastillas a la hora /
conociendo esquinas y moteles
enrojecidos / anochecidos para siempre
y vas, como una criatura
que no ama / pero
que arma su dolor
como un arco y una flecha /
saber a quién y cómo /
a qué hora los vientos acompañan /
a qué hora el sol te abandona
porque sientes
que Inti
te deja a la intemperie /
y cada mañana te recibe con dedos de sol /
con leves quemaduras en la sien /
Y es revelación y carne 
o huesos partidos /
y pensamientos 
que arden sobre techumbres de zinc /
en los ojos expandidos, imposibles /
en los dedos acuosos /
en la saliva 
en la palabra adiós 
en la figuración de un pueblo hundido
en cada una
de
las horas /
que son
horas de sombra, 
de profundo hartazgo 

jueves, 8 de enero de 2026

Un vapor
y yo
aire

las palabras tienen eaa densidad
La existencia. Vuelan papeles, hojas de acacia, amarillas y empolvadas. Las cosan flotan sin su peso constante. Flotan y chocan contra el muro. Debajo, otros elementos caídos. En la orilla del muro, se acumulan nombres, codigos, programaciones. Siento que colisiono y una revelación de nombres me asalta de golpe; me hunde en su abecedario. No comprender qué ni cómo, sólo recogerse y llevarse, con visiones estropeadas, pero determinadamente. Hay una vela en el cuarto, encendida y consumida suavemente. Este pequeño ardor es lo que siento. Este ardor tiene un límite, una ida a nada, a brazos separados por una pared de vidrio. Tienes el don, me digo. La vela se apaga. La luz no desaparece cuando la sombra abre su boca, cuando las ventanas se rompen. La ciudad y su ruta, el miedo a caer en una fosa eléctrica. Algo en mí se vuela como un papel viejo, inadecuado para sí mismo. Es el abandono de las palabras, la transhumancia de los lenguajes, los vocablos. Incluso el silencio me espera lejos, lejos de la ciudad...

martes, 6 de enero de 2026

Miedo de no ser más que una pasión desmembrada, inútil para ti. Toma, abre esta ventana o esta puerta. Del otro lado, yo y mi baile de muertos, de peces que van flotanto a la orilla. Bésame. Bésame y abrázame y estrangúlame con tus piernas. El sol nos cruza. Nos empapa. El zorzal nos rodea. Todo este sueño de vahos y nieblas, está inscrito y lleva tu nombre, tu delirio. 

cómo era ver la noche desde la casa de barro de La Laja en 1995

no hay brazos de huiro, de alga austral que flota destemplada entre rocas y conchas y jaibas azules No está la desembocadura de pies y besos...