lunes, 2 de febrero de 2026

me señala esta luz dorada sobre los ojos
y me cubre la sed con su roce, con sus palpitaciones

él que me habla y me lee
y yo que escucho con espíritu de perro solo
de perra envenenada 

mañana no diremos < tu sombra
está
en la mía >

hay habrá oleaje de casas hinchadas
suelos que arden arderán como bocas infectadas y tendrás que correr y besar tus manos para volver a < aquí y ahora > y él caminará sobre la cuneta / dirá sus palabras preferidas / tendrá sed y la saciará 

tengo asuntos pendientes
hay micros baleadas por Santa Rosa
a un niño le balearon la cabeza
la micro sigue andando

me voy
dice
me voy porque algo grande anuncia con campanas una muerte también grande

y te besaría y te pediría que sigas leyendo los cuentos sobre gatos que buscan brujas / que insistas en la revelación / que te envuelvas en saliva, en los veranos roídos por la sal, cruzados por golondrinas aeróbicas, infinitas

nos estamos quemando 
y no te van a abrir la jaula
aunque la patees 
aunque la muerdas como una perra 
perra envenena
y aunque beses
como una perra azuloza de frío
naranjosa de amor
nadie te dará los huesos
nadie te mostrará el cuello

serás 
algo 
parecido a la voz de cero
a la forma de algo que se ama
y lo hunden 
y lo patean
y lo escupen
y serás
esto que me agita
como la lluvia escandalosa
esto que me duerme
como una 
gata
vieja
echándose a morir en la boca del cerro
por fin plena
plena
de sol



Corren tiempos de fuego o de quemaduras en las manos, con los ojos de perro solo, pateado y lunar como un desierto muy muy antiguo / corren los tiempos y la bravura de los cerros, el oleaje de las casas hinchadas de vahos y de comidas olorosas / 

jueves, 15 de enero de 2026

No hay mayor
medida de muerte
que la humanidad

se mide en grados, coordenadas,
genotipo
y pràcticas

no tienes humanidad
no eres humanidad

estás muerto
estás muerta
muerto muerto muerta muerto muerta

Mamá. Madre. Crianza. Adultez. No te permito entrar, me rehuso a descorrer las cortinas y ver tu rostro pegado al vidrio. No estás. No estás. No estás. No vengas porque no tengo puertas que se abran para ti. Nunca más. 
Estoy aquí. No desaparezco. No me evaporo como un abrazo de sal en la lluvia. Te mueves, me besas y siento el agitar de pliegues y gotas. No más medicación porque sí, no más la sobredosis frente al nerviosismo. Tengo que encontrar maneras adicionales de confrontación o de escapatoria, escribir a tiempo los placeres de los encuentros con V. Es atento, con él disipo esta marea suicida, este retorno de espectros... y quiero estar allí, para él y para mí, en complicidad... y esta neutralización de mis emociones me captura, me da visiones enjauladas. No temo por las horas donde voy flotando como un alga huérfana, temo por las horas comprometidas, donde me presento y me revelo como un animal dócil, desconfiado, sexual... 

lunes, 12 de enero de 2026

Esta brevedad
me parece un hermoso regalo

Te meces dentro de mí
como un pez azul, distinto...

viernes, 9 de enero de 2026

No dirías - aquí, el fuego -
porque sabes que estás en la boca del puma
y que has
perdido el fulgor/ y que has ido lejos, saltando muros / tomando
todas tus pastillas a la hora /
conociendo esquinas y moteles
enrojecidos / anochecidos para siempre
y vas, como una criatura
que no ama / pero
que arma su dolor
como un arco y una flecha /
saber a quién y cómo /
a qué hora los vientos acompañan /
a qué hora el sol te abandona
porque sientes
que Inti
te deja a la intemperie /
y cada mañana te recibe con dedos de sol /
con leves quemaduras en la sien /
Y es revelación y carne 
o huesos partidos /
y pensamientos 
que arden sobre techumbres de zinc /
en los ojos expandidos, imposibles /
en los dedos acuosos /
en la saliva 
en la palabra adiós 
en la figuración de un pueblo hundido
en cada una
de
las horas /
que son
horas de sombra, 
de profundo hartazgo 

jueves, 8 de enero de 2026

Un vapor
y yo
aire

las palabras tienen eaa densidad
La existencia. Vuelan papeles, hojas de acacia, amarillas y empolvadas. Las cosan flotan sin su peso constante. Flotan y chocan contra el muro. Debajo, otros elementos caídos. En la orilla del muro, se acumulan nombres, codigos, programaciones. Siento que colisiono y una revelación de nombres me asalta de golpe; me hunde en su abecedario. No comprender qué ni cómo, sólo recogerse y llevarse, con visiones estropeadas, pero determinadamente. Hay una vela en el cuarto, encendida y consumida suavemente. Este pequeño ardor es lo que siento. Este ardor tiene un límite, una ida a nada, a brazos separados por una pared de vidrio. Tienes el don, me digo. La vela se apaga. La luz no desaparece cuando la sombra abre su boca, cuando las ventanas se rompen. La ciudad y su ruta, el miedo a caer en una fosa eléctrica. Algo en mí se vuela como un papel viejo, inadecuado para sí mismo. Es el abandono de las palabras, la transhumancia de los lenguajes, los vocablos. Incluso el silencio me espera lejos, lejos de la ciudad...

martes, 6 de enero de 2026

Miedo de no ser más que una pasión desmembrada, inútil para ti. Toma, abre esta ventana o esta puerta. Del otro lado, yo y mi baile de muertos, de peces que van flotanto a la orilla. Bésame. Bésame y abrázame y estrangúlame con tus piernas. El sol nos cruza. Nos empapa. El zorzal nos rodea. Todo este sueño de vahos y nieblas, está inscrito y lleva tu nombre, tu delirio. 

Qué he visto desde el 2026

Embracing (1992) Documental de Naomi Kawase sobre ella misma. Sensaciones de abandono, también de cosas puras como un charco de agua, la brisa en la copa de los árboles. ¿Por qué la manera en que dialogan los japoneses con quien expecta, me parece facisnante y enriquecedor? ¿por qué la crueldad con esa cadencia suave pero determinada? ¿los mensajes en el silencio?.

me señala esta luz dorada sobre los ojos y me cubre la sed con su roce, con sus palpitaciones él que me habla y me lee y yo que escucho con ...