martes, 17 de febrero de 2026

Siento como algo se expande. Ahora, abre los ojos. Estás solo. Sólo y el silencio te envuelve. Sola y febril, escribes lo que pareciera ser un par de instrucciones:

1. No tengo naturaleza, por lo tanto, no espero que me entiendas sin historizar, sin genealogía como una voz ahuecada o una fuerza sin componentes contrarios. 

2. Espera. No en el sentido de esperar algo. El acontecimiento es la propia espera, allí yace su contrariedad, su oponencia vital hacia sí misma. Espera y verás mi fruto, oscuro y ardiente. Cómelo. Un vaho me cubrirá los ojos. Un vapor de pájaro negro dirá tu nombre, perecedero, lejano y en la orilla. Espera. Tengo algo para ti. Tengo algo que es más grande que una sombra. 

domingo, 15 de febrero de 2026

la casa de la sombra

Tiende su mano dentro de la casa azul, con paredes de yeso y cal y barro naranjoso. Adentro hay píldoras, un sólo vaso de agua, papel, tres mil gatos negros y uno que otro fantasma, flotando como espectros acuáticos, fallecidos en el agua. No se puede sacar nada de la casa, no porque esté vigilada o por limitancias morales de la mano. La mano es una estructura. Está diseñada para tomar o dejar o no hacer nada más que ser una mano. En la casa, las cosas sólo existen porque existen en la casa azul. No se puede retirar un fantasma y disponerlo a pasearse como nada en una capilla, otro barrio o debajo de un puente. Los tres mil gatos no caben en otra casa que no sea la casa azul, allí tienen siempre un vaso de agua y en el, sacían su sed y su hambre. En el papel, está escrito que las manos podrán reconocer los objetos, pero al intentar sostenerlos o arrebatarlos, estos se re-acomodarán. Alguien quiso esta casa. Alguien alimentó su estructura con pergaminos protectores. Es una casa pequeña, protegida, fresca. Los gatos caben impresionantemente. El agua del vaso se reproduce por sí sola, por magia vaporosa. Las pildoras es lo único que está exento de privación e infinidad. La mano toma una píldora para siempre, la lleva a otra casa que es la casa de la boca. Tiene un vaso de agua que es la saliva. Siempre está lleno. La mano es suave, no tiembla. La mano es una casa arcillosa, parecida a las paredes. Justamente es una pared, contiene cosas palpitantes, vivas. ¿Y los gatos? los gatos se acomodan en estanterías, maceteros y escaleras al interior de la casa. Observan la noche tras la única ventana. Una gran masa de ojos expandidos ilumina el vidrio. La mano los acaricia, les señala caminos y recovecos nuevos. Toma una píldora. Ocupa su vaso de agua que es la lengua y digiere suavemente. Las pastillas son dulces en otras partes. Los espectros nadan por la casa, incapaces de beber, acariciar y pisar suelos o tocar objetos. Pero están, invisibles y visibles, como la electricidad. Son un fenómeno de luz, de fuerza o de energía mortal. Perseverar incluso en su nada o ser okupas de una casa de objetos vivos. La ocupación. Es la casa del lenguaje. Y el lenguaje es desalojado por la mano. Mordido por los gatos. Saciado por el vaso de agua. Absorbido por fantasmas y escuálidas formas de no existencia. Escrito en pergaminos de orden, está prohibido invocar el lenguaje. Entonces, fantasmas y gatos, deciden abrir y patear estanterías. Algo cae. El vaso de agua. La mano entra y corta, por accidente, sus tendones y venas. Gatos y fantasmas la beben. Los espectros pueden consumir líquidos espesos. En la casa, la casa de la voz agita sus campanas. Está prohíbido el lenguaje. Y compartir algo nuevo es abrir la casa del lenguaje que está en todas partes, pero que por todas partes había estado cerrada. Entonces, tres mil gatos negros se esconden en las escaleras. Los fantasmas se envuelven en cortinas gruesas, no vaya a ser cosa que los vean empapados de sangre, dando nuevamente forma o cuerpo o simplemente figuración a sus osamentas transparentes. La mano, mediante la casa del lenguaje, jadea como una serpiente partida en dos. Sangra. Alimenta la casa. La bendice con jugos y fluidos sin querer. Algo se abre a medias en el centro, justo debajo de la escalera principal. Los gatos, rapidamente, esquivando quien sabe qué cosa, asisten a la apertura. Dos pequeñas puertas, pesadas y viejas. Los fantasmas, ahora, con fuerza de vivos, abren de par en par las puertitas de noble madera. Es un napoleón, viejo, aparentemente útil, polvoroso. Tiene una nota. Un fantasma, recuperados sus brazos, dedos, falanges y tendones, suavemente desliza la yema por la letra. Reconoce el idioma. Puede jurar que sabe que dice, pero no tiene boca todavía. Los gatos entierran un pedazo de vidrio en la mano. Sangra nuevamente y los cuerpos a media se empapan. Se ubica frente a la ventana, donde el sol, desde lejos, apura el secado y la transformación de una cara rota en una cara rota con lengua. Entonces, mientras todos se acercan a las puertitas y al papel, el fantasma dice: - este es idioma de vivos, pero algo he estudiado, algo muy poco, algo nada más e instuyo que el papel no contiene ninguna palabra- . Los gatos maullan ferozmente, se sacan los ojos, se arrancan patas y colas y se recomponen igual que la sed y el vaso de agua. Entonces, la casa azul comienza a retumbar. Las campanas se agitan como palomas azotadas. El cal de las paredes cubre a los muertos. Los gatos esconden el vaso de agua. La mano entra y sale, porque siente movimiento y disparidad en el silencio. Se astilla un dedo y se retira, dejando un rastro carmín. Y, ahora, los gatos se preguntan, menos el gato envejecido, por dónde entra y sale la mano. Y los fantasmas, se preguntan porque los gatos tienen la capacidad de entrar en la casa de la pregunta. Alguien dice, gata o muerto, dónde se ha ido la mano y por dónde vendrá. El napoleón, según dice un libro de herramientas del acero, sirve para abrir cosas. Pero los vasos de agua no se abren y sería desastroso abrir un libro con algo tan pesado. Según, continúa el libro - señala el fantasma calizo - también corta. Cortar y abrir. - ¡cómo encontramos esto! - exclama severo el gato viejo  - abriendo una puerta con fuerza - responden los fantasmas. Ahora, los gatos (2.999) preguntaban, los fantasmas abren puertas, las manos se lanzan a cortarse y desmembrarse para tener conocimiento. La casa, a cada movimiento peligroso, es decir, movida que pudiera revelar qué se hace con un napoleón, agitaba el campanario y retumbaba su ventana, ahuyentando gatos y transparencias. Nadie bebe del agua. Nadie confía, ahora, en las paredes que son paredes como una mano que se abre como una puerta y que contiene algo dentro como un napoleón y una carta. Entonces, el fantasma lector, luego de darle varias vueltas al asunto (qué hacer), decide abrazar la mano y no soltarla hasta que esta volviera a salir. La mano no salió, no salió y el fantasma desistió por la sed. Los fantasmas viven en el agua. Son la sed misma. Más tarde, la noche se expande por la ventana que es el único lugar por donde se ve. Los gatos sienten e interrogan al vidrio. Todo es lenguaje. Se preguntán porqué el vidrio retumba con las campanas, porqué el miedo a que algo pueda resultar roto, como el vaso. ¡Y claro! el vidrio se puede romper, quebrar, patear o empujar algo pesado sobre el, como una mano o un fantasma que ha tomado mucha agua. Es el plan perfecto, porque la única puerta es la puerta donde se guardaba un napoleón y un papel. Luego, cuando el vidrio parecía una puerta de piedra anochecida, los gatos lanzan el napoleón contra el y estalla como el vaso, sin agua, pero en pedacitos como gotas de lluvia de la casa de los enanos.  Asombrados y al escuchar la primera tonada de campanas, llaman a fantasmas o muertos o transparentes y se lanzan contra quien sabe qué. 

No se sabe cuánto rato pasó, pero el gato viejo despertó en una casa oscura, con una sola ventana y sin ninguna puerta. No se puede considerar puerta (¿o sí?) una especie de jaula. Aunque la casa de los canarios tenía puertas similares. Busca a sus compañeros, más de 2.999 gatos y gatas que ya no estaban. Le parecía extraño. Sólo está la mano, que entra y deja una fuente con agua. Suena un timbre, muy fuerte, espantosamente. El gato teme porque no hay otros gatos. Él es el gato tres mil y no están los fantasmas, cuyos cuerpos viven en el agua (poseen líquidos y fluidos). Pero está la mano, que viene y bruscamente abre su boca e inserta una píldora. Está la píldora y el frasco roto de agua en el piso, que es repuesto inmediatamente por la misma mano para no volver a cortarse. La píldora era de la casa de la sombra, porque cada vez que la metían en su hocico, reconocía un color de árbol podrido, de acercamiento microscópico al humo. El gato despierta. No entiende. No tolera no poder entrar en la casa de la pregunta. No sabe interrogar su jaula, su vaso de agua. Está viejo y otras casas de blanco invierno, lo rodean. Hay osamentas y también píldoras repartidas, vasos rotos y sangre. Recuerda ese olor. Recuerda pero no pregunta porque no tiene voz ni la lengua. - Soy un gato viejo, con 2.999 compañeros que no están, con un vaso de agua que rompo cada vez que viene la píldora y la mano - comenta decaido. Ve las paredes, las observa con rigurosidad. Alcanza a ver la única ventana, angosta y rectangular, por donde el sol alumbra huesos y vidrios. Más allá, en el centro del pasillo, un papel. Ente cierra los ojos, ajusta su córnea a medio cegarse y lee: BOX 2.999, SALA DE APAREAMIENTO. Lee pero no pregunta. No pregunta porque viene la mano que es una pared y abre su hocico e introduce la pildora. Esta vez no hay rompimiento de vaso. El sol entra por la ventana. Se reencuentra con fantasmas y espectros y pregunta:

- ¿por dónde se han ido todos? 

sábado, 14 de febrero de 2026

cómo era ver la noche desde la casa de barro de La Laja en 1995

no hay brazos de huiro, de alga austral que flota destemplada entre rocas y conchas y jaibas azules

No está la desembocadura de pies y besos costeros y salados y ríos frescos y olorosos

tú partiste la casa de barro en muchas partes y la barriste con escobas enormes, podridas

tú dijiste < aquí no, aquí tampoco, aquí jamás > y alguien corrió a comerse los últimos duraznos 

reubicación, relocalización: tienes que saber morir debajo del agua

geografías espantosas y recortadas y mapas que organizan la noche venidera, la pirca y los cuerpos o desde dónde se miran los olivos y su fruto viejo

no importa, cierto, no importa porque las casas de barro se barren rápido, se soplan y se borran y la tierra tiene sonidos graves, hacia dentro, con profundidad de pozo infinito 

¿fue un temblor?
¿cuando deja de temblar?

está temblando está teremoteando fuerte intenso me tajean me rompen me quiebran el rostro me sacan los ojos me drenan la sangre me patean me soplan me absorben me deshago me despoblan me desorientan me reubican porque sí porque es necesario porque se necesita porque es el sacrificio que amerita la situación 

hundimiento
tsunami para el indio 
hay que licuar todo este montonero 
de tierra
esta casa de barro
hay que barrerla
ofréndaselonomas
quítaselonomas
total puros viejos poca gente poco todo
total el agua
les tapará
la cabeza
las malas y viejas costumbres
los faldones de cocido saco
y los ojos
de noche ardiente
y los cerros que respiran hondamente
siglos 
enteros
hondamente respiran
siglos enteros






lunes, 2 de febrero de 2026

me señala esta luz dorada sobre los ojos
y me cubre la sed con su roce, con sus palpitaciones

él que me habla y me lee
y yo que escucho con espíritu de perro solo
de perra envenenada 

mañana no diremos < tu sombra
está
en la mía >

hay habrá oleaje de casas hinchadas
suelos que arden arderán como bocas infectadas y tendrás que correr y besar tus manos para volver a < aquí y ahora > y él caminará sobre la cuneta / dirá sus palabras preferidas / tendrá sed y la saciará 

tengo asuntos pendientes
hay micros baleadas por Santa Rosa
a un niño le balearon la cabeza
la micro sigue andando

me voy
dice
me voy porque algo grande anuncia con campanas una muerte también grande

y te besaría y te pediría que sigas leyendo los cuentos sobre gatos que buscan brujas / que insistas en la revelación / que te envuelvas en saliva, en los veranos roídos por la sal, cruzados por golondrinas aeróbicas, infinitas

nos estamos quemando 
y no te van a abrir la jaula
aunque la patees 
aunque la muerdas como una perra 
perra envenena
y aunque beses
como una perra azuloza de frío
naranjosa de amor
nadie te dará los huesos
nadie te mostrará el cuello

serás 
algo 
parecido a la voz de cero
a la forma de algo que se ama
y lo hunden 
y lo patean
y lo escupen
y serás
esto que me agita
como la lluvia escandalosa
esto que me duerme
como una 
gata
vieja
echándose a morir en la boca del cerro
por fin plena
plena
de sol



Corren tiempos de fuego o de quemaduras en las manos, con los ojos de perro solo, pateado y lunar como un desierto muy muy antiguo / corren los tiempos y la bravura de los cerros, el oleaje de las casas hinchadas de vahos y de comidas olorosas / 

jueves, 15 de enero de 2026

No hay mayor
medida de muerte
que la humanidad

se mide en grados, coordenadas,
genotipo
y pràcticas

no tienes humanidad
no eres humanidad

estás muerto
estás muerta
muerto muerto muerta muerto muerta

Mamá. Madre. Crianza. Adultez. No te permito entrar, me rehuso a descorrer las cortinas y ver tu rostro pegado al vidrio. No estás. No estás. No estás. No vengas porque no tengo puertas que se abran para ti. Nunca más. 
Estoy aquí. No desaparezco. No me evaporo como un abrazo de sal en la lluvia. Te mueves, me besas y siento el agitar de pliegues y gotas. No más medicación porque sí, no más la sobredosis frente al nerviosismo. Tengo que encontrar maneras adicionales de confrontación o de escapatoria, escribir a tiempo los placeres de los encuentros con V. Es atento, con él disipo esta marea suicida, este retorno de espectros... y quiero estar allí, para él y para mí, en complicidad... y esta neutralización de mis emociones me captura, me da visiones enjauladas. No temo por las horas donde voy flotando como un alga huérfana, temo por las horas comprometidas, donde me presento y me revelo como un animal dócil, desconfiado, sexual... 

lunes, 12 de enero de 2026

Esta brevedad
me parece un hermoso regalo

Te meces dentro de mí
como un pez azul, distinto...

viernes, 9 de enero de 2026

No dirías - aquí, el fuego -
porque sabes que estás en la boca del puma
y que has
perdido el fulgor/ y que has ido lejos, saltando muros / tomando
todas tus pastillas a la hora /
conociendo esquinas y moteles
enrojecidos / anochecidos para siempre
y vas, como una criatura
que no ama / pero
que arma su dolor
como un arco y una flecha /
saber a quién y cómo /
a qué hora los vientos acompañan /
a qué hora el sol te abandona
porque sientes
que Inti
te deja a la intemperie /
y cada mañana te recibe con dedos de sol /
con leves quemaduras en la sien /
Y es revelación y carne 
o huesos partidos /
y pensamientos 
que arden sobre techumbres de zinc /
en los ojos expandidos, imposibles /
en los dedos acuosos /
en la saliva 
en la palabra adiós 
en la figuración de un pueblo hundido
en cada una
de
las horas /
que son
horas de sombra, 
de profundo hartazgo 

Siento como algo se expande. Ahora, abre los ojos. Estás solo. Sólo y el silencio te envuelve. Sola y febril, escribes lo que pareciera ser ...