viernes, 12 de junio de 2026

tierra húmeda

Un nuevo destino se abre. Pienso en el ficus y colibries que no veré más. Pienso en mi presencia en una ciudad que siempre me resulta extraña, incomunicada. No te hablo de ríos, de pimientos o la luz que se agolpa suavemente entre los cerros. No, es la ida y la vuelta consumida por nubes naranjosas. Hay un cielo que me abraza y me hiere. Y mi amor, de par en par, como dos ventanas permanente abiertas, ahora más cercano, próximo en sentidos y formas. Lo amo. Y también a mi valle, mi valle que me enseña el canto de gorriones y tórtolas al amanecer, cuando su lírica es aún una pequeña niebla dibujada en el aire. Algo nace: una contradicción, una disparidad. No, eso siempre ha estado. Por qué allá y no acá, por qué la imagen mental clavada con edificios y rutas continúas. Quienes detienen el tiempo del capital, son arrojados a salas frías y herméticas, como piedras pateadas, opacas y empobrecidas por su parentesco con otras piedras así, comunes y grises como palomas congeladas, endurecidas. Temo de este ángel maldito que está en mi diciéndome que abracé la noche hasta ser una ronda de luces. Mi amor, Valentino. Bésame. Bésame en Curicó 408 y toma de mi mano cuando ponga mis pies sobre esta tierra roida por lo incesante, por los relojes empobrecedores. Bésame y dime qué aún queda un gorrión alzando vuelo entre cables y Maitenes, con la forma del sonido, encogidos y veloces, esféricos y dulces, Valentino...

lunes, 8 de junio de 2026

El puma habla

Por qué desde el fondo de una boca de puma
viene subiendo una manada de huesos
un atroz manera
de figurar un desamor entre nosotros
y una distancia sonora, veloz
que nos ubica como lejanos molinos
que no
comparten el transparente
trino del viento
austral y desértico... 

tierra húmeda

Un nuevo destino se abre. Pienso en el ficus y colibries que no veré más. Pienso en mi presencia en una ciudad que siempre me resulta extrañ...