miércoles, 6 de mayo de 2026

Podría decir que todo tiene la forma de su reverso, poroso y sombrío. A la luz de la mañana, ese reverso cobra trazos y grafías, pequeños trayectos a los pequeños Terminales Rodoviarios de Vallenar, dónde la neblina hace de los cuerpos, espesuras dobladas, movedizas. Tu cuerpo es una luminosidad, una efervescencia entre los buses, atochados en gentes, maletas y aproximaciones o distancias. Entras en mí, me besas a través de la opacidad, de los muros y de los pájaros de vapor, me besas la frente como si fuera una roca ardiendo, extraída de hornos maceteados, soñadores, llenos de cánticos de pan viejo, de ríos impalpables... Algo de ti, queda en el valle. Nos permitimos poner las manos sobre el vidrio, permitimos cruzar el fondo y su hondura infinita.

No pensé que llegaría a estos aspectos, amplios y particulares. La cerveza, los olivos haciendo ronda alrededor con sus ramas olorosas, centenarias. Nos envuelven sutiles y voladoras semillas de Alerce. La suavidad tiene mi lengua subiendo y bajando y desconfigurando la estructura cronológica, los tiempos verbales. 

Tiempos de reintegración física, de adaptación a la localidad y sus vistas y sus muertos indios con gigantismo enterrados en las calzadas de los cementerios. Hay algo que no cabe en ningún campo semántico, en ningún nicho. La noche nos esta capacidad para imaginar la noche en y por otros cuerpos ¿cómo experimentará la noche una gata que construye su casona de remoliends sobre una vieja higuera? ¿cómo la niebla va críando polillas cuando el sol es una lenta desaparición?,

Comiste un pan hecho sobre las brasas. Comiste una boca y un color y saboreaste piernas y testículos. Eres quien bebe de la fuente. A la luz de la mañana, me llamas. Las cortinas descorridas, noticias, eventuales noticias, como todas. ¿Cómo nos sentimos? ¿queremos ver acaso como es nuestra fusión genética? La incertidumbre es un fruto desordenado de formas, imprevisto en la planta. Te amo hondamente. Te lo digo a través de una pantalla liquida, acuosa. Ganas de incorporarme en esta numerología técnica; conversar seriamente con esto que opera como un médium aparentemente abstracto entre nosotros y que sostiene nuestras comunicaciones, les da carácteres. Y te pienso, porque me dices que necesitas llorar ahora que algo crece, ahora que algo es algo y el límite es otro. Te pienso para estar, para suceder cuando necesitas otro cuerpo, una mano estirada en plena alameda que sostenga y acomode tus anteojos. Espérame, este día tendrá agitamientos, reposos de jilguero sobre la chépica. Dime tú nombre, Valentino. Todos estos días, tu nombre. Y nombres de plantas que criamos como mandragoras transparentes. 

Podría decir que todo tiene la forma de su reverso, poroso y sombrío. A la luz de la mañana, ese reverso cobra trazos y grafías, pequeños tr...