domingo, 9 de agosto de 2026

SE CONFECCIONAN UNIFORMES

La lluvia cae con forma de raulí. Fragmentación, anunciaban las pantallas publicitarias. Las cosas, con su debida separación, funcionan mejor. Y, ahora, aquí, en estas pequeñas casetas de calamina, separadas unas de otras, comiendo porciones de arroz blanco, una salsa transparente y huevos (sucedáneos precarios) de Pólvora. Recuerdo los días en que los pájaros Pólvora volaban sobre las quebradas soleadas. Ahora, separadas unas de otras, extraídas y dispuestas en estos compartimentos escuálidos, ningún pájaro se asoma porque ya no quedan pájaros ni aves ni nada que vuele. Ni siquiera las dulces semillas de lirio de arena pudieron con estas lluvias incontinentes, densas. Incluso, el desierto es ahora una pantanosa locación y, dentro de estas instalaciones marengo, nos hacen dedicarnos a la confección de uniformes. Nos dicen que nos tienen aquí porque nosotras dijimos que afuera, en el desierto, no crecía ni la pena. - Ahora, tienen una oportunidad, tienen que sonreír, relajar los hombros y separar la cabeza del torso y el torso del espíritu. Es mejor confeccionar uniformes sin ponerse demasiado...emocionales, nostálgicas. ¡A trabajar! - nos indica La Rectora. Nuestras M, no desearon esto, más bien plantearon que en el desierto no crecía nada porque las lluvias caían como objetos duros, metálicos. Entonces, les ofrecieron tierra despejada de lluvias ácidas, hecha de sustratos altamente enriquecedores y posibles encuentros con seres que vuelan, aunque no se garantiza ningún componente nutricional. La moneda de cambio, nosotras, para que nos dediquemos a la Confección de Uniformes. Nos aseguran que nos tiraron como escombro a cambio de tierras y pájaros y semillas comestibles. 

Ahora, confeccionamos uniformes, perfiles sin ningún tipo de relieve, personalidades aplanadas, ahuecadas. A eso nos dedicamos, a eso nos obligan a dedicarnos, digo yo. Estos uniformes poblan los pequeños relictos de desierto donde la lluvia no licúa sus arenas. Ellos administran la tierra, la siembra, la natalidad, los nuevos trabajos y la construcción de Los Relictos. Nosotras no, nosotras pensamos e imaginamos personalidades a partir de tres referencias: nuestra comida blanquecina, las paredes que nos envuelven y la orfandad. Entonces, a cada relicto, se le otorga una personalidad invariable, tiesa, de muy pocos matices, a través de un manual que La Regidora se encarga de propagar, integrar y fiscalizar. Los Uniformes no son difíciles de crear, porque no hay estímulos mayores, solo un vacío consagrado y este diccionario que me dejó mi M, con marginalia explicando qué es un diccionario y qué es una letra y qué es una marginalia; también contándonos sobre el Secuestro de Los Pueblos Arcilla, donde arrinconaban a muchas M y les quitaban a sus M y luego las arrojaban al pantano. Imagino que este diccionario miniatura, pequeñísimo, sobrevivió entre mis rulos antes de que me arrancaran de mi M como una larva y después de matarla. Y mis M, acostadas en otras piezas llanas de sol y de aire, también guardan sus diccionarios miniatura entre sus pelos. Todas confeccionamos uniformes que ahora viven una vida estéril, pero que respiran un fresco aire, bajo un dorado sol y una exquisita primavera eterna y opiácea, relajante, así lo describimos en los Manuales de Relicto. 

No sabemos dónde estamos, ni dónde están nuestras M o nuestras A. Tengo miedo. Llueve para siempre. Llueve una pena de desaparecido, de fantasma que sobrevive al sol... 

SE CONFECCIONAN UNIFORMES

La lluvia cae con forma de raulí. Fragmentación, anunciaban las pantallas publicitarias. Las cosas, con su debida separación, funcionan mejo...