lunes, 5 de enero de 2026

Los días frescos, hondos como una niebla antigua / y las banderas, chuecas y estrelladas / quién pone su voz sobre los ecos / quién establece geografías planetarias con su herrumbre caliente / y aplasta o hunde incluso el corazón de los oceános / más profundo más profundo tan profundo hasta ir al otro lado / a todas partes, con un taladro y una bandera / sobre lo que sea, todo todo menos lo humano / esa es la frontera que abre el ramaje / la humanidad por encima de todas las cosas no humanas / incluyendo nuestra pequeña sombra proyectada sobre la pirca / allí como lagartijas de ensueño / encumbrando volantines transparentes / abrazando escarabajos y soplando polillas cuando caían las últimas guindas / redondas y jugosas / ebrias de sopor en verano / todo eso se nos aplasta
y queda
este ollejo
incomible / el surco en la noche / bombardeada / yéndose a la cordillera /
como un Chulengo herido

me voy en esta niebla

 Porqué ahora viene esta sensación de extrañeza, de que todo va perdiendo forma, su simbología... noche de calor, solitaria y vaporosa. No estás, no puedo olerte, no puedo besarte, no sé cómo comunicar esta ausencia de vuelo de pájaro, de algo que se va raudamente al otro lado del planeta, donde no conozco, donde mis pies no han sentido la arena hirviendo o la hierba creciendo lentamente... allí donde no llego, las cosas se van tan ligeras, flotantes.

No estás y te deseo ahora, aquí y encima de mí, tus ojos y tu voz y tu calor. Necesito no enmudecer para que sepas que aún creo en el mundo del encanto, que aún hallo posible el encuentro... que puedo emocionarme en tu dolor y en cómo ese dolor va tomando formas, figuraciones... 

Una música me envuelve, una música de todas las cosas que he amado y sigo amando profundamente. Me envuelve la sensación, me desnuda, empaña mis visiones con su vaho, me agita como un muerto.

No estás y me voy, me voy, me voy

me voy

me voy me voy me voy

me voy

me voy

y nunca te veré

a través de la lluvia

y nunca sabré

cómo

lloras

cuando la máscara

se cae


Nostalgia ///

viernes, 2 de enero de 2026

La fecha está inscrita.
La casa se vuelve más blanca,
cada marco y cada pared,
incluso la cerámica y las ventanas.

Sólo observo interiormente.
Algo acontece
siempre
en el corazón.
Un mirlo se suicida.
No. No es un mirlo.
Es acaso pájaro.
Es una sombra de padre y de abuela.
No conozco el sonido de un padre
y sólo sé de las adicciones de mi bisabuela.

Fútilmente
los libros permanecen abiertos.
Tienes los ojos rotos,
accidentados.
Imagina los pasos.
Alguien viene y te lleva
para siempre
a nada;
al color azúl
de las caídas. 
 
Los ahogados
tienen
la misma sed

¿Mirlo?
una abstracción

¿Abandono?
caminar
siempre
por la vereda sombría,
esquivando cuerpos

Buganvilias rojas
que trepan
el metal

¿por qué 
el desierto me abraza
y me quema
y me besa 
con su vapor
y su sal?

En mis sueños,
las maletas
están partidas a la mitad
y mi corazón, 
pulsa en cada gestualidad,
en los días que flotan
como espectros... 

¿cómo será esta vuelta,
este giro
a mi tierra primaria,
a los cielos 
donde la noche 
es amplia,
viviente?

Los pájaros no enmudecen. 
Las palabras
tienen
formas de morir.
Yo tiemblo.
Tiemblo y beso
esta
orfandad
reflejada en el agua.

martes, 30 de diciembre de 2025

V

Se evapora la sensación
cómo un pájaro de sol
cruzando la noche

No era el miedo / era la duda

Y ahora, cuando 
el astro muestra
su espalda transparente,
la nada o su vacío,
lloro
porque
una estrella moribunda
ha pedido asilo
para siempre en mi boca

¿nos bastará la sodomía 
/ el código /
la despedida?

Se quema el cerro
Se quema algo
más que
un par de loteos 

¿Cómo voy
a ti
sin 
esta hilera de huesos perdidos?

¿El tránsito hacia
qué?

Denso
Suave
Exquisito

Te beso
y...








domingo, 28 de diciembre de 2025

Reservo en los párpados de la noche
este
abrazo
que ha sido para ti desde
que partí de nunca,
desde que morí
tantas
veces en la música de nadie

¿Ves la ventana?
Es nuestra
porque así
lo dispuso
quien mira desde lejos

Santiago
es la herida / el nombre

Y aún así
a pesar de todos los muros
busco 
esta vez
conocer el rostro

¿qué rostro, mi amor?





miércoles, 24 de diciembre de 2025

Voy desanudando estas amarras de masoquismo autoinducido, sin código. Cómo asumir mi incapacidad para volver a sentir emociones traslúcidas, giratorias o conmoción. He sido piedra y también río y sólo me va quedando la forma, ahuecada y apenas encendida. Dentro de mí, una madre a la que tengo que extraer desde el centro; un padre que odio, día tras día, a pesar de no recordar su última mirada abandonadora. En la ciudad, en este tipo de ciudades conectadas, lumíniscentes, burocráticas... algo va alimentándose de mi voz, de mi valentía o, al menos, se hospeda desastrosamente en mi sangre. No quise este miedo a los ojos abiertos, fortuitos, expandidos como pozos llenos de agua pura. Y aunque blanda mi cuerpo contra el muro, el pudor me come a mordiscos. ¿Cómo un scort encarna esta vergüenza? ¿cómo se deshace la maldición de sostener el sexo de otros en el propio, sin poblarse de estúpidas y absurdas interrogantes? 

Los ojos abiertos, a siete centrímetros de los míos. Mucho vapor subiendo por el cuarto, por los cuellos húmedos por donde se desliza nuestro sudor. Los maestros construyen y silban y gritan afuera. La ciudad crece porque tiene futuro. Se obra para ella y su crecida irremediable, natural. Eso dicen. Yo me agito. Me agito y pienso en qué momento mis preguntas a viva voz, se tornaron súplicas... ¿cómo se comparte el dolor?

Y no es el lugar, porque no me puedo permitir este lugar donde las cosas me parecen las cosas de ayer. Necesito no una lobotomía ni más medicación ni mejores consejos. Necesito reconocer el silencio, la distancia entre una música y otra... 

¿cómo se dice agua sin palabras y sin gestos, sin manos ni ojos? con el ímpetu, en la sed, quizás... El cuerpo necesita experimentar sus necesidades para convertirlas en necesidades. Yo experimento el ruido, la turba y acaso eso sea la revelación, impedir el paso o el canto de silueta percudida, enemiga... 

domingo, 21 de diciembre de 2025

no tienen que entender a nada

En estas cajas
podría caber algo mucho más grande que el miedo. Podría... empujar la fecha y aún así las naranjas penderían del árbol, redondas y con moho. Frutos brillantes, lustrados por el sol, terminan podridos. Mi amor es así, mi afectación es así: submarina, la cubre el agua hasta sus sienes y se arrastra hasta la orilla, como un naufrago. Mi corazón es el mismo corazón roto que el de mis ancestros. Lo hundieron, lo quemaron, objetaron su amplitud. Y aún así, siento como la brisa de la tarde se despide besándome las mejillas. 

Un archipiélago de tristeza. Un vasto desierto y en la cima, el Guanaco transformandose continuamente. Tienes las mejillas enrojecidas, no llores. No quiero estos hospedajes de sombras, de animales que se ahogan con su propia vocalización. En estado suicida, puedo reconocer cómo es que la flecha tiene arco al otro lado de la vida y de la muerte. 

[ En las paredes, postales de incendios, basurales, gatos pobres. Alguien colecciona desastres. ]

Errática o simplemente desencajada. En la luz, aunque así fuera en la penumbra, mi brillo es el de un astro que ha muerto. Tú tienes el control de la velocidad, yo esta pérdida de las medidas, esta hondura de crisol, los ojos de cántaro... 




¿Y si verdaderamente no me gusta? ¿Y si sólo quiero la fugacidad, el dedo entre mis labios, los ojos abiertos? ¿será esta otra de las maldiciones de no saber hasta dónde? Confundida.

¿por qué esta caravana de estrellas agotadas, empobrecidas? ¿dónde su fulgor, que por la noche, traza rutas verdaderas, longevas?
Confundida.

Valentino

 Entonces, nos encontramos con la misma combinación de prendas, en la puerta del edificio. No puedo quitar mi atención de tus ojos con pliegue epicanto. ¿De qué arenas se protegían tus ancestros? ¿qué vientos y en qué dirección sucedían las cosas? Entramos, después de tropezar escandalosamente. Un poco torpe, pero me tienes así, nerviosa y agitada. Intento mantener la postura, la oratoria y el contenido. Haces las cosas con una prudencia extraordinaria, placentera. Tus manos, tu cuerpo, tu voz están conectados notoriamente. Cortas el limón, ordenas las botellas, preparas los vasos y abres la cerveza. Ni dos sorbos y ya nos besamos con sabor a limón y picante. Nos besamos intensamente, mientras yo observo tu piel, suave y pálida. Tus brazos, como de nieve salada, se deshacen en mi boca, en mis besos que van desde tu cuello hasta tu clítoris. La desnudes deja de ser una - porción pudorosa - de mi espíritu. Te muestro la carne, sudo, gimo, lamo, tu cuerpo es un pez lunar que devoro inútilmente porque no hay saciedad, no me detengo cuando los líquidos hacen el río de agua pegajosa, exquisita. Me miras hondamente y pierdo ausencias y sombras. Subes a mí, me escalas, me azotas dulcemente. Y en mi pecho, tu cabeza apoyada y tu voz que es una voz de criatura ardorosa, sofocada. Esa voz me penetra, me escupe, me impulsa a sostenerte mucho tiempo, muy cerca. Luego, me dices cosas irrepetibles porque sólo tienen ese lugar y ese tiempo, sólo ahí el eco de los cuerpos. Las cicatrices, la depilación, la disolución del rol... beso lo desaparecido, el vaho de tus pelos, el olor de tu vagina y de tu boca, de tu lengua pequeña y dócil. Quisiera que aúlles, que tengas siempre una voz de animal que se vaporiza en su propio goce y que vuelve, con la espalda y el pelo húmedo. Luego, dos cuerpos y una gata, repartidos como frutos cansados sobre la cama. Afuera, la metrópolis y su velocidad, su cadencia siempre en desproporción, con autos y luces despavoridas. Dentro, esto que soy frente a la cámara junto a Dora, una especie desnuda y lejana.


viernes, 19 de diciembre de 2025

Buscando nuevos titulos

Construcción Vernácula, el nuevo título de mi poemario. La dualidad de lo propio, los endemismos y la esclavitud. Maria Lugones, Anibal Quijano, El Kintral, Claudia Rodriguez, Leonor Silvestri, Adrienne Rich, Angela Davis.  Incluso el registro que ha hecho mi propia gente. Necesito producir la experiencia poética compleja, audaz, pero no necesariamente auténtica, porque la idea de originalidad rompe el rito y en el rito, la voz de mis ancestros que habilitaron mi voz poética, la materialidad territorial necesaria para que los vocablos emerjan como las voces de los ríos de oro, donde los muertos de La Laja señalan < aquí debajo del embalse, los perales y los membrillos y los huesos santos, el hundimiento y la construcción vernácula >

de dónde viene la lluvia

Cómo alguna vez le dije a Malva, está chácara lleva más de 230 años hospedando nuestras formas agrícolas de vivir en Horneros, una quebrada ...