miércoles, 17 de septiembre de 2025

a los muros les gusta la profanación

¿Cómo logro finalizar esto? 

Hay limones listos para la cosecha, pero nadie los toma, sólo su peso y la caída. Eso es fuerza. El golpe gravitante. Así funciona, ahora, esta afección que se derrumba y choca contra otro cuerpo que es el cuerpo del silencio o el cuerpo de las piedras en la voz. Mi voz es monolito. Mi voz relampaguea y hace señas de ahogado cuando alguien dice < nunca es tarde > porque < siempre ha sido tarde > para quienes estamos muertos de antemano. Y voy, con un duende que besa la lluvia y se abandona, se descorporiza. 

¿Mañana estaré triste, enormemente triste, alimentando a jueves como un perro destripado? 

Conoceré nuevamente el mundo y nuevamente me habrá parecido una extensa corrida de tumbas; nuevamente el muro tendrá voz y no ecos y querrá trepar la hiedra, la hiedra polvorosa, dolorosa...

Put me in a movie, put me in a movie...


lunes, 8 de septiembre de 2025

 Ella podría ir, de vez en vez, a la otra orilla; consumir los bordes del espejo. Una botella de vino. Mi beso ópalo; tu energía devoradora, absorbente... ¿cómo? ¿cuándo? 

No tengo perímetro; radio íntimo, posibles pukará en este rincón, observado e invadido. Beso la noche para saber que estoy lejos de ti; de tus blancos sueños, expandidos y pobres en espíritu. 

Cómo, dices, cómo voy a poblar mi sangre de muertos andantes, de gatos que arañan y abren la noche...

Llena y llena y llena de voces que suenan como escopetazos...

domingo, 31 de agosto de 2025

Martes 23 de Julio

¿Debo confiar? ¿debo seguir? 

Tengo miedo, a pesar de mi capacidad para despejar insomnios, pesadillas. ¿De qué? ¿de abandono repentino? ¿qué puedo temer, a esta hora, con alguien que parece respirar dulcemente mientras duerme? ¿lo amo? ¿Él a mí? 

La noche es un ruido frío, cálida sólo en luz. Grandes anuncios comerciales forman avenidas luminosas, facciones céntricas y refulgentes de la ciudad. En mí, un mirlo, azulado y rojo, no trina, no imita. Llora o vocaliza apenas suspiros, vapores. Es un mirlo andrógino, mutante, silencioso, kamikaze. Choca contra mi voz todo el tiempo; picotea mis adentros y, detrás de la mirada, se ubica, sólo y lejano. Él reemplaza mis ojos, el conduce mi visibilidad. No me vuelve inconsistente. No me deja para siempre. Se interna en mí y me ama, me seduce con su canto de noche, de moribundas expansiones...

Martes 23 de Julio

 ¿cómo te justifico a los espejos, a mis espejos?

domingo, 24 de agosto de 2025

Me afecté / me retorcí agresivamente / me replegué en tus sienes  / 
La kamanchaca, la niebla que nos sigue como un perro, 
abandonado y pateado, pateado por la lluvia y sus huesos glaciares

Te abro en el recuerdo
y hay ruido mucha voz tajeada demasiado espejo roto

¿Alguna vez podré llegar
llegar nuevamente 
a la boca sin sed, al paraíso fortuito y probable?
Imposible
ojos de rapaz dormida

Beso beso y abrazo esta ventana 
y su ambientación, sus márgenes

es la tarde dónde las palomas
vienen a mí
como barcos viejos

¿y que habrá
 detrás de las cosas físicas?
¿qué es esta pérdida,
  para siempre inubicable?
 ¿esta es la tierra
  que piso al dibujar
  pozos y mesas
   y noches enrojecidas por la excitación, por la saliva 
  corriendo río abajo?

Qué delicia, qué fortuna
 ----------------- no tener nada qué pedir a Dios
Y voy quedándome con mis espasmos
con mi sórdida fe 

Lo único 
Lo único físico y oblicuo / desdibujado y carnoso /
es el Guanaco en mis sueños /
es el agujero en la voz a mitad del agua;
allí te veo
y allí
te pierdo
te pierdo
necesito perderte
necesito que seas una cosa
necesito




viernes, 15 de agosto de 2025

Murciélagos

En el lenguaje
hay una casa abandonada
hago ocupación para husmear los viejos utensilios
las herramientas para decir
aquí ya no
aquí el corazón es una pajarera, aplastada y vacía

Las últimas barcas
las hicieron con cuero de viejo;
las últimas piedras
fueron talladas en mis sienes
y más abajo
en la boca del lobo
alguien entra y deja la identidad a su suerte

Oscurece en los costados de la casa
la añosa luz de los naranjos
el oro reposando en las arenas de Huasco

Eso es un paisaje
una ecología centrífuga

Paroxismo
o celeridad
en las campanas vvvibrando 
en las palomas comiendo cotorras electrocutadas

Tomé el pulso a las sombras de mi fe
pulso oblicuo / descontinuo / parecido a los arenales  y a las cuchillas

Naces con la luz que hay al otro lado del golpe
Naces en - nunca o imposible -
con voz de murciélago descaminado;
sin cuerpos para el eco...

Lloras
y lamentas La Cordillera,
porque 
es esa la altura a la que tienes que estar
para decir
aquí
es
nunca
aquí
es la cuerda imperiosa
la última lluvia 

domingo, 3 de agosto de 2025

ansiolíticos

si me dicen me obligan me detienen o nominan

cárcel

al contrario 

yo digo

que, sin embargo, aún el osmio es fundido;

si aún así, los muros y barrotes persisten

yo 

he visto gatos apaciguar el espíritu, dentro 



jueves, 31 de julio de 2025

costas y majadas férvidas

Las cortinas las descorre el viento.
La lluvia es de noche;
es para siempre el sonido de la infancia.

O un valle seco
enmohecido
y allí jugábamos a roer nubes
a masticar vinagrillo.
mi zorro titilante
mecido por los rayos de la aurora
girabas entre las rocas
que son indicadores de hallazgo.

Te pierdo en la ola
te rompes en la orilla
te come las uñas el rito de mirar hacia atrás.

Allí jugábamos
dormíamos con la boca líquida
y los ojos, ópalos luminosos,
tenían el verbo - huir - inscrito en su centro.

Huir
o despoblarse
o correr al cerro con sus pájaros aguados.

Huir
o irse irse irse en el sonido de - lo encontrado -
o forjar maravillas en la arena.

No vienes a besar mi ventana,
que es tuya cuando llueve
y permanece transparente
como un rostro de hecho de ecos.



domingo, 27 de julio de 2025

En cada existente, en cada cosa

Quién emerge de las paredes como un hada de vapor 
Quién me encuentra y me señala rutas perdidas
El calor / los braseros de La Plata / la soledad, incorrecta y amplificada...

[Al llamar / sólo llamas a quien asiste]

La noche vendría siendo una estrangulación
Una fuerza centrífuga con sus sombras robustas y prófugas girando detrás

Todo gira cuando veo mi nombre inscrito en ninguna parte
porque no tengo 
porque es inadmisible decir que mi apellido es un apellido y sólo un apellido

No estoy agitada / no jadeo como un pájaro muriendo / no como vidrio de ventanal roto de bancos atracados/ no veo el fuego en los ojos de los perros callejeros /

Y la cabellera
como clavos o erizos congelados
Y la voz
escuchada en otra medida, otra náufraga temporalidad.

¿Crees que hacemos las cosas por naturaleza?
¿Crees que el cerco se corre?
¿A qué dirección, contra qué cuerpo, contra cuál superficie?

Odio de toro acuchillado, roído por la patria, pateado y mordido por la cueca

Odio de siempre que es para siempre porque así debe ser sino para qué estas cuerdas / estas pastillas / amarillas y rosadas / esta inteligencia de rata o culebra / estos besos solitarios y ardientes, moteleros / este abrazo de sepulcro, de Cóndor extendido, de hueso roto, irreparable / 

¿Crees en una bella bahía, un paraíso canero, una sidra de manzana, una taza de té rojo, en la individualidad?

Mi mirada está picada igual que la taza

Una pequeña burbuja de aire
rompe el acero 
rompe su dilatación

[estornudas en mi cara]

Si te dijera
que en las sábanas grises, hay muertos
y en las ventanas, rectangulares y angostas, muertos observan
o en la noche, trepando al otro lado del planeta,
un muerto me besa
la boca
mirando al espejo. 

Muertos
en los platos
en las viejas plantas
en las micros
y más allá o más acá
entre nosotros
y a través de los cuerpos 
muerte
bahía
Bluebird / Bluebeard


Esa es la noche
Esa es la noche...

lunes, 14 de julio de 2025

 Al alcanzar los frutos rojos y dorados del chañar, estiró su boca y besó la piel. Pensó que podían ser venenosos, nocivos y no hincó sus dientes, aún parejos y regulares. En Chañar Blanco, el cielo siempre podía ser un hermoso charco de mármol, con sus nubes dispersas y estiradas; los eucaliptos, proyectores de sombras en cerros y quebradas. ¡Qué belleza en nuestra visión y en nuestro corazón, un pájaro ardía! siempre pájaros, aves, sobre todo chunchos, pequeños y veloces, cazando ratones y culebras a toda hora, mirando desde la copa de nogales y nísperos. Me encantaría traerte ese recuerdo, que conocieras mi primera juventud, la única verdadera, en los pozones de río, en la magia de lo viejo, en mi interior medianamente despejado, antes de la tormenta interminable que es - ser un ciudadano adulto -. Sin embargo, ese no es el punto que quiero discutir. Allí, vi chacras con porotos verdes, vi patos buceadores. Pude ver la noche más bella que alguien puede ver. Llena de iluminaciones milenarias, destellos sabrosos. Todo tenía espíritu, vocación, inclinación por la vida y su oxidación. La casa, de barro y adobillo, con pequeñas ventanas y grandes puertas, estaba dividida, dispuesta en partes. Mis abuelos restauraron de a poco las fachadas, las conexiones de agua, los suelos y pisos, incluyendo los accesos con barandas a la zona de árboles frutales y pozas de río.

El sol brillaba y yo, incluso, lloré más de alguna vez, en uno de los patios de la escuela rural que estaba cerca. Lloré porque amaba y era muy, muy joven para soportar una distancia corporal con L. Era un afecto reforzado por la heterosexualidad, por la persecución, en el sentido de ser un - cruce de maricones - - una asociación de travestis recién paridas por la adolescencia -. La prohibición. Nuestra porfía. En fin, otro punto al que no voy ni iré nuevamente. El cielo giraba y brillaba con lentitud. Tus ojos habrían titilado, latido como un astro. Rasek. Tu nombre me tiene exaltada; rompes mi coraza de india - desconfiada -. Mi corazón está en estas ganas de mostrarte mis hermosos recuerdos en tierras líquidas, donde, juntos, habríamos cosechado limones y los habríamos comido cruzando nuestros dientes y lenguas, babosos y sedientos, ácidos. Ahora, los años pasan, corren, y una con ellos, porque una está dentro de los años, ellos nos cumplen, nos estiran como sombras de autos moteleros en la noche. Y la sensibilidad, el tacto, el o los conocimientos sobre cosas como materiales particulados, exceso de nutrientes o plumajes de aves; todo eso, a solas con el mundo entero y contigo, mi puma azul, mi Andrómeda, cercano y luminoso y fríoardiente. Tengo esta poca - consciencia - de mis estados mentales - que no son otra cosa que estados del cuerpo. Te cuento mi - primera juventud - porque no podré contar mi - última vejez -. Dudo que alguien pueda. Pero yo tengo la certeza primaria, la obviedad... y espero que puedas ver el animal majestuoso que se presenta en la hora en que cae el sol y dora las pieles. Es tú, es nosotros, es cada piedra en el camino. Es la vida y la muerte pero no separados ni contrapuestos, sino que mezclados en una - inexplorada, por imposible, maravillosidad -. 

¿Estárá volviendo, con pronunciados ecos, una F. triste, doliente? Sí, pero no la misma, nunca la igual, nunca el mismo lado. Anoche, muchos sueños. Mucho animal desconocido, quimera. Reencuentros, cálidos en el sueño, estúpidos e innecesarios una vez disipados. Pronto, juicio. Pronto, requerimientos médicos. No tengo miedo. Tengo cansancio y también una sed nueva, una saciedad nueva. 

No pensaba en esto, al contrario, creí encontrar una linealidad parcial, una cuerda más o menos firme. Pero aquí voy, con un nombre en la boca, en los ojos, en el cuerpo, un nombre al que amo. Rasek. Yo desaparezco. Yo huía. Yo. Amante de la disolución social, del - grato momento a solas con todos los pájaros posibles -. Estar sola es estar tranquila o intentarlo, al menos aquí, en esta metrópolis donde la asociación está trazada sólo y únicamente por el trabajo y el goce individual. Lástima. Pero seguí, seguí y encontré pequeños espacios rutilantes. Llegas y existes. Muchas cosas - aparecen -. ¿no es verdad? ¿un último tiempo difícil? con temor o sin el, de frente y contra cualquier sensación autocompasiva. La noche me acompaña, con su filo; con su luz trepadora, arbórea.  

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Es la mañana. Tiene frío en los pies. Afuera, las cotorras continúan su barullo, su comedera de larvas y chanchos de tierra. El día comenzó con sol polar, nubes a lo lejos, en retirada. Los árboles, especialmente los maitenes, en reposo, crecimiento. Hay horarios establecidos. Se dice, con sudoración en manos y mejillas: 11:00am, sala 403, torre B. Error. Error en la torre, era otro el juzgado. Todo es una bola de acero y ella en el centro, agazapada en su propio cuerpo, en el pensamiento fugitivo, en la idea que la sustrae del mundo metálico, de zapatillas desabrochadas. Llega a la audiencia preparatoria. Todo es lo mismo quiere decir todo es lo mismo. - Nunca un rico pisará la cárcel - se reitera, interiormente. Entonces, con la misma información entregada en el control de detención, procede a retirarse. Un gran suspiro en la micro 511, unas profundas ganas de caer y traspasar ¿cómo se llamará lo que pisamos en las micros? ¿superficie, piso, suelo? en fin, ganas de traspasar la capa, también metálica, debajo de sus pies. Eso tiene. Unas inmensas ganas de caer y rodar como un topo hacia el fondo, desprenderse de su ropaje, de la bravura de jueces gays soberbios. Todo es un juez gay soberbio. Él administra la cárcel, sus antesalas, las condiciones de reclusión. Es un administrador financiero, monetiza la entrada y la aparente salida de imputados - con la condición de ciudadanía retirada, si es que alguna vez se les asignó -. 

La micro va tranquila. Es una bomba. Es un día sin palomas, sin viento, donde los vidrios se quiebran al menor vaho, donde los mirlos construyen, andrajosos, sus propios nidos. No hay tiempo en el tiempo. No hay excusa para que la micro se detenga y no explote. Va con El Jardín Secreto. No piensa más que en jardines secretos. F gustaría de llaves que sólo abran jardines, puertas y corredores amplios; incluso ventanas y pasadizos. Llaves hechas para abrirlo todo. -  Hay llaves en el pensamiento, habrá llave para este lado de la micro que arde - comenta al vidrio, soleado y vaporoso. Pequeñas casas de adobe, reparadas con escuálidas capas de cal, bordean la verma. Los manzanillones silvestres aquí no crecen, Tampoco los maticos, arrinconados en los viejos patios de Santiago. Más tarde, la vuelta al asunto, incansable, el episidio crítico, una sinfonía lamentosa, un río de posibles miedos... temor. F. teme en soledad y ama en soledad. No se afecta públicamente. No requiere de nada más que música, su boca, también la de Rasek y escribir en pequeñas libretas, manchadas con aceite, tinta desparramada o ceniza. Ceniza. Un viaje a Huasco no estaría mal. Podría ir y planificarlo rápidamente. Un viaje a la tierra primaria, al origen de todos los orígenes. O, quizás, Coquimbo. Ver a Cian, sus hermosos ojos rasgados, su color dunario, fresco y ágil. Con sólo verlo me emociono, con sólo pensarlo, pragmático y organizador de tiempos. Caleta San Pedro. Huasco. El  borde costero y su kamanchaka; la niebla que riega majadas y cerros. Pero bueno, Barrio Franklin es lento, la micro no pasa, no quiero transportarme más. Si pudiera, viviría cerca de la costa, en la Parte Alta, en alguna construcción pequeña, con un sólo gato y un sólo perro. Pero no sueño, sino que siento. Y en soñar y en sentir hay brechas importantes. La materialidad. Siento con los perros que veo, que alguna vez ví. Sueño con perros que no existirán. 

martes, 8 de julio de 2025

Primavera. Los nacimientos coloreados. La luna y su reverso descosido, deforme. Hace mucho tiempo no llovía de esta forma, con arreboles y r...