martes, 27 de julio de 2021

Bahía de las luces

En este surco niquelado
paisaje de pájaros enmohecidos
el sol se hunde
en pequeñas presencias.

Sangre
               Lirios
                           Cadáveres deshilvanados
   Poros cocidos por la ráfaga ebullida.


La costa y la ruina
son esculpidas por el acero;
órganos bituminosos
carbonizados
flores calizas
embutidas de úlceras
e insuficiencias.

Tan incalculable
aquél Astro de Níquel
anclado
en la bahía de las luces.

Tan evanescente
el dominio
sobre el cual se erige.

¿Qué hay más allá
       de la ensenada?

Pasiones minerales
el prostíbulo
a cielo abierto
cerca de los olivos;
también
los cuerpos
los sudores ácidos
las aguas poluídas
agolpado todo / tan cerca
a modo de espinas
enredadas en el filo.


¿Qué queda
      después del fulgor vanádico
               después de las sombras
 acompañando
          paraderos y sitios eriazos?


Sólo
el sílbido crispado
del
último pájaro.

  

miércoles, 16 de junio de 2021

Tanto kilómetro
piedras sin relieve
adozando caminos muertos.

¿Pudiste llegar?

¿Pudiste hundir los ojos en el sol?

El muro no está delante únicamente
       adentro también reside el carcelero.

Puedo verte
oliendo las flores del desorden.
Puedo retorcerme 
de angustia
cuando el mundo
        r e   v   i   e n  t        a
en mi boca.

¿Y si la ola
me arrastra 
como una piedra
pequeña y volátil?

Mancomunada
con la destreza
del fracaso
sortearé alturas y caídas;
acogeré
silencios abisales
lo inmenso
que puede
llegar a ser
un sólo rayo de sol.

domingo, 6 de junio de 2021

el cigarrillo

La pomposa luminaria
incandescencia policial
alumbra las grietas y los surcos.

La cotidianidad
el tránsito
me disocian;
es decir
los pelos de los gatos en mi ropa
las sirenas del orden;
es decir
mi ansiedad expansiva
el cuerpo odiándose.

Escribo esto
para contarte
que el escandalo
también me habita.

No quiero            No he podido
tener el hermetismo
la distancia
de un vampiro refinado.

Nunca hemos sido
incólumnes
monumentos del buen vivir
ni de ninguna otra calaña.

Las andanzas ratoneras
el frenesí de loka
y no la inmanencia.

No he visto más astro
que la brasa
el jadeo
en las casonas del sexo.

Y las frases relamidas
se agolpan
en mi paladar
de maricón pantoja.

Trato de escupirlas
como ollejos crudos
pero algo queda
algo frío e inquietante
como una navaja oxidada
como la estrofa

"Anoche estuve conversando
con mi cigarrillo
Me sentí cansada,cansada, aburrida y tan vacía
que a veces hasta pienso
               que ni siquiera existo
que a veces hasta pienso
               que ni siquiera existo"

jueves, 27 de mayo de 2021

Ventanas

Quedarme o irme.
¿Aguantaré la embestida?
Se aproxima un desastre, puedo oler las flores del desorden. Quiero escabullirme entre tus piedras. Esta vez me cuestan los verbos; las acciones preliminares; los agitamientos repentinos.

El repliegue
                       acorazarme los pulmones
Reemplazar costras
                       por espinas

Quiero agua
La vertiente
Que escurre 
Por tu boca.

Contigo
Me desplazo
En vaivenes;
El silencio
Me parece
Un mensaje complejo
Inaudito. 

¿Qué si nos miran?

¿Qué si la herida sangra?

Tengo una bandada de palomas muertas rodeando mis sueños.

La vertiente es sólo
                                   f a n t a s í a.
En mi corazón
un abismo
donde se desprenden
las ciudades enrojecidas
               balcones quebrajados
los autos moteleros
   el sexo travesti
            las miradas crispadas
los calores nuevos.

Todo se arremanga 
En esta lejanía abalanzada.
Agolpados como huesos, los elementos comienzan a volverse polvo.

Incluso el meteoro
Y su irisada presencia.

Incluso
Las ventanas
Donde todo transcurría tan lento
Tan arrebolado
Como algo desvanecido
Como un pájaro de sol
Perdiéndose en la noche.


sábado, 24 de abril de 2021

 Te da miedo la puta loca. Te agitas, tomas tu teléfono y apresuras al taxista. ¡Qué recoja a esta innombrable! ¡A este marikon loco que se traviste y se engulle tu plata!

Te da miedo, pero no pierdes nada. Me voy y te quedas con tu vida, tu trabajo decente y tu sueldo. Me voy y sigo conmigo, con mi penumbra. También tengo miedo de mí, un miedo convulso. Te odio, he pensado todo el día en cuánto odio tu mierda heterosexual. Si fuéramos pájaro, tu tendrías escudo, yo un par de ramas.

¿Tienes miedo? ¿Qué dirán tus vecinos? ¿Qué aguarda el trayecto de la puerta de tu casa a la puerta del auto?

domingo, 11 de abril de 2021

llamarada


Aquí

en mis ojeras

un osario.

Expuse los cuerpos

la oquedad 

de su cáscara.


No le pido

lumbre a la ciudad. 

Estos huesos

los volveré ceniza 

brasa

y haré 

con ellas

cuchillas de nácar 

pequeños incendios.


Quizás

la osamenta

no resista la embestida;

quizás

vayamos 

incluso

más lejos que la muerte. 

La única certeza 

de un cadáver

es el polvo. 

Es esta tierra

acumulada en los párpados

y en la voz. 


No le pido lumbre

a la ciudad.

Perdida

siempre

en el eco de las playas ordinarias. 

Quiero 

el ladrido la costra la animita.

Ofrendo 

esta sílaba de sangre

de huida

este signo de arrebato

este pálpito 

de gata callejera. 


sábado, 3 de abril de 2021

Ciudad Féretro

 Hay bocinas, irritantes alarmas por todas partes. La luz de esta ciudad, es una gran baliza. 





Y no siempre se puede correr

trinar

Y si no retengo
la mirada del pájaro
tampoco el recuerdo
de las plumas 
en su cuello
arremangándole la garganta
como pañuelo de muerte


Si
no retengo
el movimiento
aquella sobrevivencia lánguida
entumida
como una fractura en el pecho


Si me quedo 
sólo con su último aliento
con la exhalación premonitoria
del último pulso


Si añado a mí
la mecánica del deceso
del desuso
de sentirme
hastiada
concluyo
entonces:
El pájaro
que hay en mí
se deshace en agrura
arremete contra las paredes de mi voz
y no recuerdo
el silbido
el canto del ímpetu 




Cortejo Fúnebre

 El zorzal, en este día de otoño relativo; de bruma agujereada; se ha vuelto silencio. Hoy la madrugada no evoca pájaros, balazos o imprudencias vehiculares: es este silencio totalitario, una quietud exasperante. Y el hambre, la angustia, la muerte, se enuncian, televisadamente, como errores de traducción; pequeñas irregularidades del orden. Y dicho en retórica abstracta, los errores - esas fallas a corregir - no tienen nombres; tampoco rostros o localizaciones. Cuando se habla de alguien de este lado, es como si se hablara de la nada. Es como cuando se habla del desierto: es una zona inhóspita, tan infértil. Luego, viene la minera a empacharse de sol y cobre. 

Aquí las cosas van igual. Este trozo de mundo es una repetición indefinida: la misma angustia soterrada; la misma policía; la misma obediencia. Lo nuevo, las gaviotas recién nacidas, agolpadas en palmeras viejas. No sé qué decirte, qué decirme. No sé cuánto más aguanten los pájaros que quedan del verano

 

sábado, 13 de marzo de 2021

espina 1


Por políticas de lo impredecible, de lo raro, de aquello que queda por fuera y en contra de la ciudadanía perfectamente identificada e identificable, es que me animo a escribir esta espina. La identidad, como rectora de los movimientos sociales de la democracia, sujeta la acción a un reconocimiento previo, le exige al cuerpo dar testimonio, declararse de forma precisa frente a los tribunales de la corrección política: el visibilizacionismo – como señala Leonor Silvestri – es el eje articulador de esta oleada de grupos que resiste en tanto es alumbrada e identificada, vaya a saber por quién, sobre todo en tiempos de hipervigilancia, punitivismo feminista, cooptación empresarial y asimilación heterosexual.

La afinidad se forja con quién te de plataforma folklorica, un empuje a una adecuada trayectoria militante. Nadie quiere perder su aplauso, su reconocimiento post-mortem en museos, nombramientos de calles, incluso, a más de algunx, le gustaría erigir su figura en reemplazo de monumentos, como la estatua del milico Baquedano, en Santiago. Es ese monumentalismo, esa reterritorialización del mártir y el heroísmo autocompasivo, lo que sostiene a estos movimientos democráticos que, a duras penas, pretenden rasguñar la superficie del ordenamiento heterocapitalista. Es decir ¿para qué remover la estructura, si algún día la puede administrar mi grupo?  Es disputar el reconocimiento estatal, municipal, heterosexual. Es querer cambiar algo; para que todo siga igual.

La identidad determina fronteras; por lo tanto, cuerpos localizables; políticas estáticas, examinables, cerradas. Termina siendo un cerrojo; no permite diluirse en cuestionamientos creativos; no deshace la rigidez del yo. Siempre es: esto soy, esto seré. Es reterritorialización del destino; por lo tanto, de la linealidad, del futuro, del pasado.  Lo mutante; lo oblicuo; lo impreciso permite no quedarse con primeras impresiones; con ingenuas conjeturas acerca del poder. Los grupos empresariales gestionan las identidades para crear políticas de mitigación específicas; para diseñar y construir políticas de exterminio sustentables. Las blancas ricas cis, directo a alta gerencia y dirección; lxs marikonxs; ancianxs; mujeres pobres; racializadxs, a reponer las estanterías del retail y a ser la servidumbre doméstica de las feministas ilustradas magazinezcas o a la cárcel: todo en nombre de la inclusión.

Es la identidad, el bastión del eco-ajuste del capitalismo. La catástrofe capitalista es ahora administrada por emprendedoras y ricachonas mujeres; por gays blancos y sus guaguas recién compradas; por unx que otrx racializadx repartidx en los directorios de asuntos externos y sustentabilidad. Pero no, los grupos movilizados de la democracía, exigen su tajada de reconocimiento. Lo importante no es que la crítica sea más profunda, expansiva, explosiva o conflictiva, sino que seguir siendo conducidxs por unxs otrxs capacitadxs. Es una arremetida del tutelaje y para ello se han actualizado conocidas herramientas: cabildos ciudadanos al comienzo de la revuelta, procesos constituyentes, levantamiento de estatuas –populares-, ollas comunes y acopios organizados por empresas, como Unimarc, empresa controlada por el grupo Saieh. 

El poder no oculta nada (Leonor Silvestri) y pareciera que lo importante es reemplazar las piezas del tablero; no destruirlo. Hoy, cuando el Estado y el Mundo empresarial – simultáneamente – arremeten en contra de grupos de larga resistencia y ofensiva; cuando las cárceles, centros de exterminio, aislamiento y esclavitud de pobres, están cada vez más llenas; cuando el extractivismo, tanto de experiencias como de las aguas-territorios, se intensifica en innumerables cuencas, zonas y localizaciones; lo importante para los militantes de la democracia, es escoger su verdugx.

Los movimientos sociales, se han transformado en una cadencia política de la normalidad. Nada más rígido que sostener procesos levantados por el Estado y el mundo empresarial. Las fuerzas del capitalismo se retroalimentan con la quietud de sus pronunciamientos ciudadanísticos. Es la uniformidad de la palabra; la circulación unívoca de las o LA idea; la re-territorialización del victimismo como excusa política para no interpelar la propia experiencia; lo que ha menguado los panoramas políticos y determinadas subjetividades del tercer mundo y nos deja con ese sabor insípido en la boca. Unxs quieren poner animales en estatuas como una forma de combatir el “humanocentrismo”; otras, empecinadas y convencidas, quieren fortalecer el sistema judicial y penal para frenar los femicidios. La cosa, como se dice, sería entonces ir reformando el modelo; añadiéndole toques de social-democracia europea; ignorar la potencia de la confrontación y el conflicto; evadir la posibilidad de derribar un muro, sin levantar otro. La cosa, entonces, según lxs pontificadorxs de la buena conducta y la tutela, sería fortalecer la cárcel; conjurar una policía feminista; que la dominación sea aún más deseada de lo que ya lo es.

de dónde viene la lluvia

Cómo alguna vez le dije a Malva, está chácara lleva más de 230 años hospedando nuestras formas agrícolas de vivir en Horneros, una quebrada ...