miércoles, 29 de julio de 2026

Valentino Liberona

Cuando la bruma encuentra amplios lugares en mi emocionalidad oscilante y no hallo sino el árbol caído de la infancia, con sus frutos mordidos por animales de sombra, vuelvo a soñar que te encuentro, mordaz y suave, en las tardes de diciembre. No puedo contraer esta formación de agua, este corazón de piedra huérfana, pero veo y calculo, prosigo, me vuelvo la hibridación entre la liebre y la tortuga y abandono la carrera. Te beso, beso el sol que nace en tus mejillas.

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