jueves, 15 de enero de 2026

No hay mayor
medida de muerte
que la humanidad

se mide en grados, coordenadas,
genotipo
y pràcticas

no tienes humanidad
no eres humanidad

estás muerto
estás muerta
muerto muerto muerta muerto muerta

Mamá. Madre. Crianza. Adultez. No te permito entrar, me rehuso a descorrer las cortinas y ver tu rostro pegado al vidrio. No estás. No estás. No estás. No vengas porque no tengo puertas que se abran para ti. Nunca más. 
Estoy aquí. No desaparezco. No me evaporo como un abrazo de sal en la lluvia. Te mueves, me besas y siento el agitar de pliegues y gotas. No más medicación porque sí, no más la sobredosis frente al nerviosismo. Tengo que encontrar maneras adicionales de confrontación o de escapatoria, escribir a tiempo los placeres de los encuentros con V. Es atento, con él disipo esta marea suicida, este retorno de espectros... y quiero estar allí, para él y para mí, en complicidad... y esta neutralización de mis emociones me captura, me da visiones enjauladas. No temo por las horas donde voy flotando como un alga huérfana, temo por las horas comprometidas, donde me presento y me revelo como un animal dócil, desconfiado, sexual... 

lunes, 12 de enero de 2026

Esta brevedad
me parece un hermoso regalo

Te meces dentro de mí
como un pez azul, distinto...

viernes, 9 de enero de 2026

No dirías - aquí, el fuego -
porque sabes que estás en la boca del puma
y que has
perdido el fulgor/ y que has ido lejos, saltando muros / tomando
todas tus pastillas a la hora /
conociendo esquinas y moteles
enrojecidos / anochecidos para siempre
y vas, como una criatura
que no ama / pero
que arma su dolor
como un arco y una flecha /
saber a quién y cómo /
a qué hora los vientos acompañan /
a qué hora el sol te abandona
porque sientes
que Inti
te deja a la intemperie /
y cada mañana te recibe con dedos de sol /
con leves quemaduras en la sien /
Y es revelación y carne 
o huesos partidos /
y pensamientos 
que arden sobre techumbres de zinc /
en los ojos expandidos, imposibles /
en los dedos acuosos /
en la saliva 
en la palabra adiós 
en la figuración de un pueblo hundido
en cada una
de
las horas /
que son
horas de sombra, 
de profundo hartazgo 

jueves, 8 de enero de 2026

Un vapor
y yo
aire

las palabras tienen eaa densidad
La existencia. Vuelan papeles, hojas de acacia, amarillas y empolvadas. Las cosan flotan sin su peso constante. Flotan y chocan contra el muro. Debajo, otros elementos caídos. En la orilla del muro, se acumulan nombres, codigos, programaciones. Siento que colisiono y una revelación de nombres me asalta de golpe; me hunde en su abecedario. No comprender qué ni cómo, sólo recogerse y llevarse, con visiones estropeadas, pero determinadamente. Hay una vela en el cuarto, encendida y consumida suavemente. Este pequeño ardor es lo que siento. Este ardor tiene un límite, una ida a nada, a brazos separados por una pared de vidrio. Tienes el don, me digo. La vela se apaga. La luz no desaparece cuando la sombra abre su boca, cuando las ventanas se rompen. La ciudad y su ruta, el miedo a caer en una fosa eléctrica. Algo en mí se vuela como un papel viejo, inadecuado para sí mismo. Es el abandono de las palabras, la transhumancia de los lenguajes, los vocablos. Incluso el silencio me espera lejos, lejos de la ciudad...

martes, 6 de enero de 2026

Miedo de no ser más que una pasión desmembrada, inútil para ti. Toma, abre esta ventana o esta puerta. Del otro lado, yo y mi baile de muertos, de peces que van flotanto a la orilla. Bésame. Bésame y abrázame y estrangúlame con tus piernas. El sol nos cruza. Nos empapa. El zorzal nos rodea. Todo este sueño de vahos y nieblas, está inscrito y lleva tu nombre, tu delirio. 

Qué he visto desde el 2026

Embracing (1992) Documental de Naomi Kawase sobre ella misma. Sensaciones de abandono, también de cosas puras como un charco de agua, la brisa en la copa de los árboles. ¿Por qué la manera en que dialogan los japoneses con quien expecta, me parece facisnante y enriquecedor? ¿por qué la crueldad con esa cadencia suave pero determinada? ¿los mensajes en el silencio?.

lunes, 5 de enero de 2026

Los días frescos, hondos como una niebla antigua / y las banderas, chuecas y estrelladas / quién pone su voz sobre los ecos / quién establece geografías planetarias con su herrumbre caliente / y aplasta o hunde incluso el corazón de los oceános / más profundo más profundo tan profundo hasta ir al otro lado / a todas partes, con un taladro y una bandera / sobre lo que sea, todo todo menos lo humano / esa es la frontera que abre el ramaje / la humanidad por encima de todas las cosas no humanas / incluyendo nuestra pequeña sombra proyectada sobre la pirca / allí como lagartijas de ensueño / encumbrando volantines transparentes / abrazando escarabajos y soplando polillas cuando caían las últimas guindas / redondas y jugosas / ebrias de sopor en verano / todo eso se nos aplasta
y queda
este ollejo
incomible / el surco en la noche / bombardeada / yéndose a la cordillera /
como un Chulengo herido

me voy en esta niebla

 Porqué ahora viene esta sensación de extrañeza, de que todo va perdiendo forma, su simbología... noche de calor, solitaria y vaporosa. No estás, no puedo olerte, no puedo besarte, no sé cómo comunicar esta ausencia de vuelo de pájaro, de algo que se va raudamente al otro lado del planeta, donde no conozco, donde mis pies no han sentido la arena hirviendo o la hierba creciendo lentamente... allí donde no llego, las cosas se van tan ligeras, flotantes.

No estás y te deseo ahora, aquí y encima de mí, tus ojos y tu voz y tu calor. Necesito no enmudecer para que sepas que aún creo en el mundo del encanto, que aún hallo posible el encuentro... que puedo emocionarme en tu dolor y en cómo ese dolor va tomando formas, figuraciones... 

Una música me envuelve, una música de todas las cosas que he amado y sigo amando profundamente. Me envuelve la sensación, me desnuda, empaña mis visiones con su vaho, me agita como un muerto.

No estás y me voy, me voy, me voy

me voy

me voy me voy me voy

me voy

me voy

y nunca te veré

a través de la lluvia

y nunca sabré

cómo

lloras

cuando la máscara

se cae


Nostalgia ///

viernes, 2 de enero de 2026

La fecha está inscrita.
La casa se vuelve más blanca,
cada marco y cada pared,
incluso la cerámica y las ventanas.

Sólo observo interiormente.
Algo acontece
siempre
en el corazón.
Un mirlo se suicida.
No. No es un mirlo.
Es acaso pájaro.
Es una sombra de padre y de abuela.
No conozco el sonido de un padre
y sólo sé de las adicciones de mi bisabuela.

Fútilmente
los libros permanecen abiertos.
Tienes los ojos rotos,
accidentados.
Imagina los pasos.
Alguien viene y te lleva
para siempre
a nada;
al color azúl
de las caídas. 
 
Los ahogados
tienen
la misma sed

¿Mirlo?
una abstracción

¿Abandono?
caminar
siempre
por la vereda sombría,
esquivando cuerpos

Buganvilias rojas
que trepan
el metal

¿por qué 
el desierto me abraza
y me quema
y me besa 
con su vapor
y su sal?

En mis sueños,
las maletas
están partidas a la mitad
y mi corazón, 
pulsa en cada gestualidad,
en los días que flotan
como espectros... 

¿cómo será esta vuelta,
este giro
a mi tierra primaria,
a los cielos 
donde la noche 
es amplia,
viviente?

Los pájaros no enmudecen. 
Las palabras
tienen
formas de morir.
Yo tiemblo.
Tiemblo y beso
esta
orfandad
reflejada en el agua.

me señala esta luz dorada sobre los ojos y me cubre la sed con su roce, con sus palpitaciones él que me habla y me lee y yo que escucho con ...