en pañuelos vegetales;
diste vueltas alrededor
de sillas soleadas
lloraste puramente
y mis manos hacían
muecas de ancla sosegada
En este valle
refulgentes panoramas
y miro y observo
estás como algo
que se desplaza sin un centro
Poco mundo poca cosa
se diría
pero más tarde viene la noche entera
y los muertos de agua
comen duraznos y tiran a la orilla de los ríos
Puedo sentir tus besos
y flotar flotar hasta acompasarme
a la cadencia del recuerdo, en su génesis
No porqué
sino cómo
Es cómo suena tu voz
cuando encuentra eco en mi boca
Es cómo devuelves la palabra
hacia atrás y adelante
No supe no sabré
y las aguas a la entrada del desierto
hidratan torsos y labios
y más tarde, cuando
se disipa cuando se templa
la calor,
una extraña emanación
una sensación de amor
una extrañeza, digo
y tú
tú envolviéndome
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