Los despeñaderos de Coquimbo
donde lancé mi voz
de pez partido.
Vienes a mí
como una embarcación embustera
y estiras lienzos con tu imagen
y palabras
de fuego
porque detrás de nosotros
el fuego
y en mí,
la incomprensión,
la expansión de
esta nostalgia,
que es una mordedura de ácido
sobre el metal.
No vengas.
No hay piedra ni trenes.
Los perros ladrando fuertemente;
El maquillaje corrido
y aún así, asistiendo
tus heridas urgentes,
siempre
más importantes
que mi propia disolución...
No a la autocomplacencia
es no volver
a los espectros
02:00AM
¿Tienes miedo
de encontrar, de finalizar la
búsqueda?
El alcohol tiene
colores
azulosos
y el cielo,
más tarde,
también azul
azul espejo
azul Playa Guayacán
y más adentro,
donde reside
esta nostalgia de mierda,
un color desatendido,
un color misterioso
y bastardo.
No estás
No estás
Y el agua entra
entra
porque esta vez
las palabras
no hacen el lenguaje
Y digo detente
Y entras
Y digo no
Y entras hondamente,
hondamente...
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