lo que trae a zorzales y gorriones
a picotear los suelos sombríos.
El espejo dice
no hay cuerpos
a esta hora
en este encierro
La ventana
con sus brazos extendidos
aguarda la niebla
Este color de temor es
un vaho
con nombre de ser querido muerto
¿Conoces la rivera dorada,
la brisa de la costa desértica,
el sabor a sal del fuego?
Nombres.
Nominaciones imprecisas.
Este mar
tiene
cordeles negros y verdes;
sogas
y despeñaderos
o rosadas caídas de luna.
Se va
¿quién?
la voz con su silabario roto
¿por qué?
es cómo
y dónde
porque en el desierto
la voz es un eco fatuo
Mira el mar
la ola sube
hasta tus pies de infancia fantasmagórica
¿es dulce
la tregua?
¿a quién besa la noche
cuando cierro los ojos
y los abro
en tu color
de arena,
de pez lunar?
La ventana está abierta,
tremor
o agitación,
suspiro
de por fin es nunca
por fin la disolución del yo.
No eres
No eres porque
sólo
asistes
a tu nada
sólo asistes
sin vocablos
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