lunes, 27 de octubre de 2025

Las cortinas se descorren antes de romper el vidrio

El corazón
es un virus,
una sintomatología que brota desde la noche.

Enferma o Comprometida con mi genealogía, voy clamando silenciosamente... 

¿Y si el lenguaje es el muro?
No tuve escrituras primarias
y aún así escribo 
para desfigurar el dolor
o la historia 
o esgrimir con palabras,
nada más y nada menos 
que un vacío, unos ojos críticos,
alarmantes...

Si pudiera desmontar o desintegrar
esta infraestructura abecedaria,
la maldición de saber siempre que las ventanas
son dos lados del abandono.

El saxofón es una cosa angelada, rota, carnosa
y me rompe
y las palabras son vidrios tras la luz,
repartidos en el aire.

¿acaso no hay que saborear los accesos, la prudencia?
¿acaso el amor, la amistad, la familia, el trabajo, el perro recogido de la calle?

Vidrios en el aire 
como moscas mensajeras, luminosas.

El saxofón, el rito de escoger
los desencuentros
porque se ha intentado,
se ha intentado y no se ha podido

Se ha besado al principe y se ha muerto
Se ha besado al sapo y se ha muerto

La noche me ha besado
la sangre

Soy suya para siempre





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El Loro. Surrealismo chileno. Lectura pendiente. Leo Maslei