Te escribiría. Ganas compulsivas, agitadas. Te diría <es el momento para volver a reír sobre la hierba>. Muero de ese instante y sigo con mis cosas, mis recuentos, mi organización interior. Afuera, el calor y los tiuques. Alguien toca el violín. Las cosas persisten para sí. El mirlo persiste para sí con su canto parasitario. La tarde pasa.
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