lunes, 26 de diciembre de 2022

calle prat

Ver a mi tia aferrada a un semáforo, con la mirada en la nada, en una sombra; desorbitada entera para luego sostenerla como un pájaro que muere súbitamente. Eso duele. Me duele. Porqué dos locas en la cuneta, porqué esta maldición de caer sin aviso y porqué esta suerte de encontrarnos.

Lo único que puedo asegurar es que odio los hospitales y su arquitectura de carnicería, de matadero.


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